Saltar al contenido Skip to footer

Seguro conoces las 4 P del marketing mix. Son variables que explican el funcionamiento integral del marketing.

Como veo que, ante la situación de crisis democrática, muchos han decidido involucrarse en política (espero no solo en marchas o fuera del sistema, sino desde adentro), te traigo las 4 P del quehacer político.

Estas 4 P (de mi invención, por cierto) son las variables que considero fundamentales si deseas involucrarte en la política y tener éxito en el proceso.

Paciencia

Si eres una persona de buenas intenciones, este será el mayor valor que necesitarás. ¿Por qué paciencia? Porque habrá innumerables veces en las que vas a desilusionarte de personas, situaciones e incluso de ti mismo.

Te desilusionas de las personas cuando confías que tienes apoyo de tus pares y, llegado el momento, te dan la espalda o cuando confías tu voto y trabajas por ciertos candidatos que luego se desentienden.

También, te desilusionas de situaciones, cuando ves injusticias, poca meritocracia, y, en general, la ausencia de valores que creías fundamentales.

Pero, lo peor viene cuando te desilusionas de ti mismo. Cuando sientes que tu trabajo parece no se suficiente, cuando trabajas y otros se la llevan fácil o, simplemente, como cometes algún error, como cualquier persona y el efecto de tu entorno te lapida.

En términos generales, la paciencia será el primer punto que te ayudará a no ser de los que se indignan, entran un rato a la política, les baja las revoluciones, se desaniman y se salen (del partido hacia otro, o de la política). Y, pues, así no se llega a ningún cambio.

Productividad

Acción, acción y más acción. Otro eje para tener éxito haciendo política es la productividad. Para ello, primero debes conocer las reglas de juego. ¿De dónde? Pues del partido en el que desees participar.

Existen muchas formas de aportar, pero, desde mi experiencia, puedo decirte que conocer dónde se toman las decisiones de las cosas que quieres proponer, te ahorra demasiados pasos.

La política es dura e ingrata. De no hacer las cosas de forma precisa y constante, será más probable que te aburras o desanimes.

Además, recuerda que llegas a aportar y, para hacerlo, necesitas ser productivo, lo que incluye tener un equilibrio entre tus actividades personales y las de tu partido. Piensa en el efecto tangible de tus acciones y no en el reconocimiento público.

Perseverancia

¿Qué sería de la paciencia sin perseverancia? ¿Cuál es la diferencia? Sencillo. La paciencia por sí sola te hace aguantar. Pero, la perseverancia te hace continuar.

Tener paciencia ayuda a que tomemos con calma las diversas situaciones incómodas de la política, pero la perseverancia te permite pensar “¿y ahora qué más?”. Te da, además, la capacidad de reinventarte (aunque ese término está manoseado últimamente).

Perspectiva

Nada de lo que hagas ni logres con paciencia, productividad ni perseverancia será sostenible, eficiente o efectivo sin perspectiva.

Ese punto del que partimos para poder tomar decisiones, una postura y, sobre todo, que sean coherentes y correctas. Quien pierde la perspectiva corre el riesgo perder todo lo demás.

¿Qué es lo que perdieron esas personas que tomaron malas decisiones o los que entran a la política para parecer y no para ser? Pues, en esencia, la perspectiva, que llevado un paso más allá, deviene en la pérdida de olfato.

Una perspectiva errada destruye reputaciones (o desarrolla una incorrecta), nos lleva a la ineficiencia, nos distrae de los objetivos reales, nos trae ansiedad, o nos hace sencillamente patéticos.

Mostrar comentariosCerrar comentarios

Deja un comentario