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CONSEJOS PARA REDACTAR DISCURSOS POLÍTICOS

CONSEJOS PARA REDACTAR DISCURSOS POLÍTICOS

He decidido redactar este artículo en dos etapas: La primera, que marca los consejos que todo aquel que redacta un discurso político (seas el mismo político o el asesor de un político) debe seguir; y la segunda, con consejos adicionales solo para asesores que redactan los discursos de un tercero.

Ponte en contexto

Parece evidente, pero no siempre se hace. Antes de ponerte a escribir, debes preguntarte cuál es el motivo por el que se está realizando el evento en el que se darán las palabras. Esto no significa que me leas el título del evento nada más. Ponerse en contexto involucra conocer sobre la historia del evento, sobre las personas que lo realizan, sobre las personas a quienes irán las palabras (a veces quien realiza es quien recibirá nuestras palabras), y, por último, sobre aquello que ha realizado con anterioridad alguien con el cargo que representamos o pretendemos.

De esta forma, podrás entender el concepto del evento y lo que anteriormente se ha venido haciendo alrededor de la causa que lo motiva. Esto te ayuda a pisar tierra para iniciar un discurso atinado y que denote conocimiento y preocupación por parte de quien lo pronuncia.

Datos y más datos

Depende de la ocasión encontrar información sobre el tema en cuestión. Si se pronunciará un discurso acerca de una problemática a abordar, puede buscar cifras y datos sobre el tema a tratar.

En cambio, si es un evento institucional sobre una efeméride, por ejemplo, además de las cifras, puedes buscar citas de personajes relevantes para esa institución y lograrás darle aun más cuerpo a tus palabras.

Con ello, quien escuche el discurso sentirá que tienes una real preocupación por el tema o la institución y lograrás captar mayor interés.

Un buen truco es iniciar el discurso con uno de estos datos curiosos, cifras o citas de impacto para generar un primer gancho de atención.

Imágenes y recorrido narrativo

Si ya iniciaste con un dato curioso, cifra o cita de impacto, puedes continuar explicando la importancia de aquel día, aquella efeméride, acción o institución, pero altérnalo con una anécdota o algún acontecimiento.

Si no quieres que las personas se aburran al oír el discurso, debes asegurarte de captar su atención en muchas en diversas partes del discurso. Me preguntarás ¿cómo lo logro? Te responderé como alguna vez me lo dijo un amigo escritor de literatura: crea imágenes.

Esto significa que, a medida que hablas, estableces pequeños relatos e incluso datos que permitan contar una historia y hacer que las personas se imaginen lo que estás narrando en sus mentes.

Haz que se imaginen cada hecho que narras.

Asimismo, es recomendable que inicies cada párrafo con una oración que constituya una idea fuerza. En el resto del párrafo solo la desarrollas con datos, anécdotas, citas y los demás recursos que hemos conversado anteriormente. Una ayuda adicional para lograr esa oración pertinente es pensar que esa idea debe tener la posibilidad de ser un titular. Si al escribirla, te parece que no sería un titular contundente, sigue intentando.

Las palabras correctas para el oyente

Ya que tienes claro a quién te estás dirigiendo y a quiénes llegará el mensaje, utiliza las palabras que estén en el vocabulario de esas personas. Tu discurso es para el resto, no para ti. No trates de redactar un discurso para que al pronunciarlo parezcas de cierta manera, porque no te entenderán o los aburrirás.

El tip para el asesor que redacta el discurso

Una vez hayas seguido todos estos pasos y tengas el discurso en tu mano, vuelve a leerlo y cambia algunas palabras o términos por aquellos que utilice tu asesorado. El discurso NO debe sonar a ti, sino al que lo pronunciará.

Si utilizas palabras complejas para el político, puede que se trabe al momento de leerlo o simplemente, que no se vea auténtico, porque las palabras que emplea no son las suyas.

Lo mismo aplica para las anécdotas. Si eres suficientemente cercano al político que asesoras, podrás involucrar pasajes de su vida personal o pensamientos auténticos que conoces. Si no lo eres, guarda espacios y reúnete con el político al que asesoras para poder completar algunas partes del discurso con esta información.

Todo, en conjunto, debe sonar al político. Esa es la estrella que debe brillar.

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