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Creo que nunca les he hablado de este temor personal y que, a la vez, comparto probablemente con algunos de ustedes y demás personas que quieren ingresar en la política para aportar.

En los seis años que, a la fecha, llevo militando en mi partido, he podido notar algo que no era un secreto, pero no deja de impactar: gran cantidad de personas que se meten a la política, no tienen nada que aportar.

Por supuesto, podría seguir de largo sin detenerme a mirar estos personajes. Pero resulta imposible ¿sabes por qué? porque por suerte o, llamémosle generosamente “astucia”, logran tomar, casi siempre, los lugares.

A pesar de buscar empoderarte por tus propios medios, es imposible no notar que gente que no trabajó nada, puede llegar a tener el mismo nivel de consideración, solo por formar parte del comité de aplausos de algún (mal) líder momentáneo.

Gente que, en vez de contratar buenos profesionales del partido, da trabajo al que le comparte todas sus publicaciones en Facebook, gente que empodera al que le dice lo que quiere escuchar, gente que llama a su lista al hijo de su amigo de la infancia en vez de a un joven militante dedicado.

De pronto aparece el temor y la pregunta que se cae de madura y atormenta la cabeza de muchos: ¿Qué pasa si, cuando sea mayor, veo que le dediqué los mejores años de mi vida a esto, a la política, a mi partido, y siempre prefirieron al inepto, al que viene a servirse y no a servir, al tonto útil?

Es válido. Finalmente, todos saben que la política es ingrata pero cómo logramos no distraernos con esta realidad y no desanimarnos ante todas las injusticias, porque las hay y siempre las habrá.

Aún no tengo la respuesta a esta pregunta. Lo bueno es que ya pasé por mi etapa de ansiedad por andar cuestionándome esto todo el tiempo hace algunos años.

Si estás pasando por esto o esta pregunta incómoda es la razón por la que aún no das el paso, solo puedo decirte lo que me digo yo cada vez que siento que gente indeseable está tratando de tomar el espacio con actitudes que tú jamás tendrías:

ESTE ES TU LUGAR, NO EL DE ELLOS.

Grábatelo en la cabeza.

Eventualmente, tengo la esperanza de que algunos cuantos locos nos comamos este sapo en una primera etapa. Luego iremos aplanando la cancha para que, quienes vengan después, encuentren más oportunidades.

Ahora, no te me hagas el angelito. Todos podemos caer en convertirnos lo que siempre juramos destruir y tenerlo claro, es una fortaleza. Para luchar contra esa mimetización si vas teniendo éxito político, te recomiendo:

  • Identifica esas actitudes que odias de ciertos “líderes”.
  • Apúntalas y tenlas claro como el agua.
  • Pregúntate constantemente si te sientes atraído por alguna de ellas en algún momento de éxito en tu imagen y presencia política.
  • Identifica las actitudes que consideras positivas en ti y nunca quisieras perder.
  • Asegúrate de manifestarlas cuando tengas éxito.

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